Presunción de costos: ¿cuánto puedes descontar sin factura de gastos?
Si eres independiente o contractor, seguramente te ha pasado: no todos los gastos de tu actividad tienen una factura bonita y formal para soportarlos. La buena noticia es que la ley ya lo tiene contemplado: existe un mecanismo llamado presunción de costos, y vale la pena que sepas cómo funciona.
¿Qué es la presunción de costos?
Es un porcentaje que la norma te permite descontar de tus ingresos brutos, sin necesidad de mostrar facturas de gastos, para calcular tu base real de tributación. En lugar de sumar recibo por recibo, se aplica un porcentaje fijo según tu actividad económica (tu código CIIU).
¿Para qué sirve en la práctica?
Piensa en un diseñador freelance que no tiene una oficina, ni empleados, ni grandes gastos que soportar con factura, pero sí tiene costos reales (internet, equipo, software, tiempo de investigación). La presunción de costos reconoce que ese tipo de actividad tiene gastos, aunque no siempre queden documentados uno por uno.
¿A quién le aplica?
Aplica principalmente a trabajadores por cuenta propia e independientes, incluyendo a quienes exportan servicios. El porcentaje exacto varía según la actividad que ejerzas, no es el mismo para un consultor que para alguien que subcontrata personal o compra insumos.
¿Cómo afecta lo que declaras o cotizas?
Después de aplicar el porcentaje de costos presuntos, se hace un ajuste adicional sobre ese resultado antes de llegar a tu base final. Es un cálculo con varios pasos, y el porcentaje específico se actualiza periódicamente. Por eso no es algo que debas calcular de forma superficial. Vale la pena que lo revises con tu asesor cada vez que declares o cada vez que tu actividad económica cambie.
¿Vale la pena revisarlo aunque ya lleves años declarando?
Sí. Este mecanismo se actualiza por resolución, no cada vez que cambia la ley general, así que es fácil que estés usando un porcentaje desactualizado sin darte cuenta. Si nunca has revisado si tu presunción de costos está bien aplicada, es un buen momento para hacerlo.

